Dejar un empleo para emprender suele venir acompañado de una sensación de libertad: controlar tus horarios, tomar tus propias decisiones, aumentar tus ingresos y construir algo propio.
Pero existe una prestación que probablemente nadie te entrega cuando te conviertes en tu propio jefe: un plan de retiro.
Mientras trabajas para una empresa, existe una estructura que realiza aportaciones para tu futuro casi sin que tengas que pensar en ello. Cuando comienzas a trabajar por tu cuenta, esa responsabilidad cambia de manos.
Las modificaciones recientes a Modalidad 40 del IMSS han vuelto a poner el tema sobre la mesa, especialmente para los trabajadores independientes. Sin embargo, más allá de preguntarnos quién puede o no utilizar esta modalidad, existe una conversación mucho más importante: ¿cómo estás construyendo tu retiro ahora que eres tu propio patrón?
Cuando dejas de ser empleado, tu AFORE no desaparece
Si dejas un empleo formal para emprender, tu ahorro para el retiro continúa siendo tuyo. Los recursos permanecen en tu cuenta individual y continúan invertidos conforme al régimen correspondiente. Lo que cambia son las aportaciones.
Mientras existe una relación laboral formal, cada mes se realizan aportaciones relacionadas con tu retiro. Una parte proviene del trabajador, otra del patrón y otra gubernamental.
Cuando desaparece esa relación laboral, también desaparecen las aportaciones asociadas a ese empleo. Tu dinero acumulado puede continuar generando rendimientos, pero ya no existe un patrón realizando automáticamente su parte.
Sin patrón, ¿Quién aporta para tu retiro?
Esta es quizá una de las prestaciones invisibles que perdemos cuando comenzamos a trabajar por nuestra cuenta.
En 2026, para trabajadores cuyo salario base se encuentra por encima de 4.01 UMA, el patrón aporta 2% al ramo de Retiro y 7.513% a Cesantía en Edad Avanzada y Vejez. El trabajador aporta adicionalmente 1.125% a este último concepto.
Para dimensionarlo, imaginemos a una persona con un salario base de cotización de $30,000 mensuales.
Solamente las aportaciones patronales correspondientes a Retiro más Cesantía y Vejez representarían aproximadamente: $2,853.90 mensuales. En un año: $34,246.80.
Si esa persona dejara su empleo y trabajara por su cuenta durante 10 años, estaríamos hablando de más de $342,000 de aportaciones patronales que ya no existirían, sin considerar incrementos salariales ni los rendimientos que esos recursos podrían haber generado.
Este ejercicio sirve para entender una diferencia fundamental: Cuando eres empleado, alguien más participa en la construcción de tu retiro. Cuando eres emprendedor, tú tienes que crear esa estructura.
¿Y qué tiene que ver Modalidad 40?
Mucho, aunque no necesariamente por las razones que hemos escuchado durante años.
La Modalidad 40 o Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio ha sido una alternativa relevante para determinados trabajadores que dejaron de cotizar como asalariados, pero desde el 22 de octubre de 2026 existen nuevas condiciones para las incorporaciones.
Una de ellas afecta directamente a quienes trabajan por cuenta propia.
Las personas incorporadas al IMSS bajo el esquema de Personas Trabajadoras Independientes, previsto en el artículo 13, fracción I, no pueden contratar simultáneamente Modalidad 40.
Esto no significa que todos los emprendedores hayan quedado automáticamente fuera de Modalidad 40. La posibilidad de utilizarla depende de la historia laboral, régimen pensionario, semanas cotizadas y situación de aseguramiento de cada persona.
Sin embargo, sí cambia una posibilidad que algunos trabajadores independientes utilizaban dentro de su estrategia pensionaria.
Entonces, ¿Cómo puede construir su retiro un emprendedor?
La respuesta no necesariamente está en elegir entre IMSS o ahorro privado.
Puede estar en construir diferentes pilares. Un trabajador independiente puede analizar su incorporación al esquema del IMSS para Personas Trabajadoras Independientes. Esto permite acceder a seguridad social, distintas prestaciones y continuar generando ahorro para el retiro.
También puede realizar aportaciones voluntarias a su AFORE. A esto se pueden sumar inversiones personales, patrimonio y estrategias privadas específicamente diseñadas para el largo plazo.
Lo importante es cambiar la lógica. En lugar de esperar a que “sobre dinero para ahorrar”, el retiro debería convertirse en uno de los costos de trabajar por tu cuenta.
El PPR como complemento para quienes trabajan por su cuenta
Aquí es donde un Plan Personal de Retiro (PPR) puede cobrar especial relevancia.
Un PPR es una estrategia privada diseñada específicamente para construir recursos para la etapa de retiro. Para un emprendedor tiene una característica particularmente interesante: no depende de que exista una relación laboral para comenzar a ahorrar.
Además, los PPR que cumplen con los requisitos fiscales correspondientes pueden permitir que las aportaciones sean consideradas dentro de las deducciones personales previstas en el artículo 151 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, sujetas a los límites y condiciones establecidos por la legislación vigente.
Ser tu propio jefe también significa ser responsable de tus prestaciones
Las nuevas reglas de Modalidad 40 volvieron a poner sobre la mesa una conversación que México necesita tener. Cada vez más personas desarrollan una parte importante de su vida profesional fuera de una relación laboral tradicional y cuando desaparece el patrón, también desaparecen muchas de las estructuras automáticas que acompañaban al empleo: El aguinaldo, vacaciones, protección depende de ti, asi como tu retiro
Entonces la pregunta es: ¿Cuántas fuentes estoy construyendo para financiar mi retiro?
AFORE, seguridad social, Modalidad 40, patrimonio, inversiones o un Plan Personal de Retiro pueden cumplir funciones distintas, pero no necesariamente necesitas todas.